Salimos para Chincha bien temprano en la mañana. El pasaje del colectivo va variando su precio segun cuanta gente haga el viaje. Arranca en 5 soles, pero cuando nosotros sacamos el boleto ya sale 9. El viaje es hermoso. La costa peruana se muestra como un desierto enorme. Las casillas sobre la playa indican que en verano se deben llenar. Ahora estan vacias. Vamos saliendo de Lima, realmente es una ciudad enorme. Innumerables controles por parte de la municaplidad nos van demorando. Arriba del colectivo una señora vende "panes con pollo" y otras cosas fritas. Ponen una pelicula en un televisor diminuto, esta en español, español español. Es mala, pero me va a enganchar.
El primer pueblo que alcanzamos se llama "Arriba Cañete". Una pequeña ciudad, al costado de la ruta. Desde el camino se ven varias fachadas sin techo. Todas de adobe. Y las primeras imagenes que me impresionan. Pasamos por 4 o 5 casas que, sin paredes, tienen en sus puertas unas improvisadas cruces. Indican que ahi fallecio alguien en el terremoto. Da miedo. Mucha gente arriba de sus techos, con barbijos, tirando abajo las partes que aun no cayeron. Es preferible voltearlas uno, antes que despues se caigan solas. Es necesario empezar de nuevo. Ya. Dejar toda huella del desastre, rapido. Sacar esas cruces de las puertas.
Javier nos va contando que cosas se cayeron de Chincha. El viaja seguido por ahi y conoce bastante. Despues de "Arriba Cañete" vienen otros caserios, algunas casas de pie, sobre todo las que estan con material de cemento. Veo gente haciendo ladrillos de adobe. Hay que levantar nuevas casas. El mar sigue siendo hermoso. De un lado la costa, del otro, las ruinas.
Llegamos a Chincha. Es una zona de guerra, abarrotada de mototaxis, autos, minibuses y grandes colectivos. La gente colma las veredas. Las casas, destruidas. No ha sido mas fuerte que en Cañete, pero aqui hay mas casas, y son mas viejas. No veo cruces. No alcanzo a verlas. Me hace acordar a escenas de la guerra, de hecho, varias veces voy a acordarme de escenas de guerra. Solo que aqui esta lleno de gente. Todo el mundo baja del colectivo con grandes bolsas. Ayuda. Comida. Ropa. Todo sirve.
Buscamos un taxi. Vamos los 6, el chofer, y el baul lleno con las cosas que trajimos. La casa de Lily (tia de Naty) esta mas o menos alejada. El lugar se llama LOMO LARGO. El taxista no habla mucho. Hoy es el dia de la Virgen de Lima. Patrona de la policia. Las calles estan interrumpidas cada 50 metros por montañas de piedras. La policia ha trabado la circulacion para evitar la fuga luego de los constantes robos. Vemos autos aplastados, frentes de casa que muestran hermosas ventanas con vista al cielo y los escomobros de su interior. Apenas bajamos del taxi (nos ha dejado lo mas cerca que podia avanzar) un viejo pasa con una camiseta de futbol, y una carretilla, y nos saluda diciendo "no hay nada para los pobres? no hay ayuda para los pobres?" Nadie le contesta. Aqui todos son pobres, o en realidad, son damnificados. Bajamos las bolsas y caminamos por un sendero hasta la casa. Entramos al terreno por una especie de cerca de esterilla. Sale Lily a recibirnos. No se ha visto con su sobrina desde antes del terremoto. Se abrazan y todos nos quedamos callados. Por Lily, y por Naty, que ahora camina rapidamente para ver que quedo de la casa. Yo saludo sin querer decir "como esta?" pero lo digo.
Y como van a estar?
Encontramos a Naty en la puerta de lo que era su casa de la infancia. Solo queda la puerta en pie. Una puerta vieja que sostiene parte de la pared. Adentro, donde era el living, todas las piedras de las paredes y el techo. Montañas de escombros sobre la sala donde en fin de año habian hecho un baile con Evory y Milagros. Me voy a perder esa y un monton de fotos. No se puede expresar lo que se ve, pero se siente.
Conocemos al abuelo de Naty, Lily nos cuenta que su papa se habia aferrado a la mesita del televisor cuando fue el temblor, y no queria salir. Lily lo cubrio con su espalda y recibio todos los golpes de las piedras que empezaban a caer. La puerta se les traba y no los deja salir. Los encierra unos segundos dentro de la casa que se esta cayendo. Dios sabe, seguro, como pueden abrir apenas la puerta (todavia esta trancada) y salen. El pueblo se esta cayendo y el ruido es indescriptible, hay gritos, aun nadie llora. Aun.
Todo el techo que era de paja, se ha hecho una cortina que resguarda una pieza grande donde hay 5 camas. Un paracaidas del ejercito hace de techo, y los cubre de la constante llovizna de la tarde. Hay un señor que esta arreglando la luz. Lily dice que tuvo que cambiar unos pajaros por el servicio del vecino, dice tambien que ha tenido que cambiar algunas sonrisas tambien, para que el buen hombre venga rapido.
Los sobrinos de Naty corren por el patio y por lo que es ahora su dormitorio. No les queda otra que jugar afuera. Naty habla con su abuelo, que le muestra donde duermen ahora. Y mira hacia los restos de su casa.
Vamos a ir hasta la costa. Pero primero a comprar bebidas para el almuerzo. Salimos por otro camino. El que era camino principal para llegar a la casa. Solo queda una pared, tambien sostenida por un porton. La puerta nos da hacia una calle que no se ve por los ladrillos que la cubren. Del lado izquierdo, tiendas hechas de paja, del derecho, las casas caidas. En el medio de la calle, sogas y sogas con ropa tendida. Pasamos por una pared que ya no esta, y encontramos a una vecina cocinando. "Buenas tardes" y nos sonrie. En una pequeña plaza, esta la iglesia. Rodeada por una cinta amarilla. No se ha caido, pero esta toda rajada. Entrar alli es una rara sensacion. No llego al altar, pero hasta donde ingreso puedo ver el cielo por una rajadura del techo. Al frente estan dando misa. Hay un altar que se vuela por el viento. Y la gente ha sacado algunas sillas de la iglesia para sentarse. Al ultimo de los participantes, 3 o 4 policias. Me intriga que dira el cura del terremoto.
No lo alcanzo a escuchar. Vamos para la costa. El camino se repite, casas caidas y gente en la vereda. O en los techos, tirando abajo los restos. La costa esta muy lejos. Hay que bajar unos acantilados que se han abierto aun mas. A lo lejos esta la carcel de "Chincha". Antes del temblor habia 540 presos. Ahora quedan solo los que regresaron. El temblor tiro abajo toda una pared, y se escaparon todos. Algunos estan aun en el mismo pueblo. Les han dado hasta el 15 de setiembre para entregarse. Despues de esa fecha los van a ir a buscar.
El dia del temblor, no hubo el Tsunami que todos temian, de todas formas, el mar salio. Las casas que estaban como a 500 metros de la costa estan desparramadas. No ha quedado una sola pared. Hasta las palmeras estan como volteadas. No podemos llegar al mar porque desde esa gran ola que se llevo las casas, ha quedado una laguna entre la costa y nosotros. Volvemos.
En la casa de Naty ya comieron y estan despejando la mesa para nosotros. Nos ponemos a charlar con Lily. Dice que todos los dias se sigue moviendo. Ella casi no duerme. Esta alerta todo el tiempo. Vamos poniendo la mesa y nos faltan un par de cucharas. Lily nos dice que el resto de las cucharas estan en la mesada. Se rie. La mesada no existe mas. O si, bah, esta bajo el techo. "Y si las encontras, fijate si no esta toda la ropa que habia lavado ese dia". Se rie y mira hacia afuera. Dice que cuando vino la ayuda del gobierno, hizo una cola de 4 horas y solo le dieron una bolsa de papas fritas. Escuchamos como una explosion. Algo se derrumba. Esta mujer que no duerme y siente todas las replicas de la tierra, ni se inmuta. Nos dice " Ahi se cayo alguna otra pared" Salimos afuera, tratamos de escuchar si hay gritos o algo. Nada. Seguro han sido volteadas por sus dueños.
Saco un par de fotos mas. Trato de imaginarme que piensa esta gente de mi, retratando el desastre. Que clase de morbo. Yo trato de captar lo que me impresiona. Pero no puedo mostrar todas las caras de quienes viven aqui.
Se hace tarde. Lily va a repartir con sus vecinos lo que trajimos. Vamos a ir un rato el centro. Saludamos y dejamos a esta familia que ha perdido todo y nos brindo un rato de su dia.
El centro si es zona de guerra. Estan volteando un negocio de como 3 pisos. El transito esta cortado. En la plaza de Chincha, la plaza mayor, la gente esta en las calles. La iglesia esta tambien clausurada, todo el campanario se cae en cualquier momento. El banco, y la municipalidad, si bien son construcciones modernas, presentan grandes grietas. La ciudad tiene su ritmo normal, frenetico. Solo que las calles estan llenas de montañas de piedras. Un señor se corta el pelo, en una peluqueria sin techo. No puedo tomar esa foto. Una familia cocina en la calle y tiene armada su mesa en la esquina. Los negocios cerrados o caidos, indican con carteles escritos a mano donde es la nueva ubicacion. Un negocio de prestamos dice en un cartel que si alguno de los "beneficiados" han fallecido, deben ser informados por sus familiares. Un asco.
Vamos a ir hacia donde tomamos el colectivo de regreso. Mientras vuelvo, voy escuchando la radio. Alguien en la radio habla de la entrega a Dios. Esta gente se aferra a lo que aun no decae. Y eso que las iglesias estan cerradas.
Javier se acerca a mi asiento y me dice que en los atardeceres, se pueden ver delfines saltar cerca de la costa. Las playas se ven mas hermosas de noche. Extraño las estrellas.